La rebelión de Coré

publicado en: El Fracaso de Israel, Exhortación | 0

Núm 16:22  Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?

El hombre que levantó una de las rebeliones más trágicas en el Antiguo Testamente fue el levita Coré,  Núm 16:1  Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, Núm 16:2  y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre; y por las escrituras se denota que no era parte del pueblo común, sino un príncipe Levita que tenía el gran privilegio de ministrar al pueblo de Dios, pero que al querer el sacerdocio de Aarón, se llenó de inconformidad, contra Moisés y menosprecio su posición, Núm 16:8  Dijo más Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví: Núm 16:9  ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles, Núm 16:10  y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio? La murmuración de Coré era notoria, Núm 16:11  Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis? Pero esta murmuración ya había afectado y contaminado a otros líderes del pueblo con rebelión, Núm 16:12  Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. Núm 16:13  ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel (tanto era la inconformidad en el corazón de estos hombres, que ven a Egipto, como la tierra que fluye leche y miel), para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Núm 16:14  Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos. Este es el resultado que ocasionan los murmuradores dentro de las iglesias, el murmurador Coré ha dañado el corazón de estos líderes para rebelarse contra su autoridad; En la versión del lenguaje sencillo dice más claramente: Núm 16:13  Bastante daño nos has hecho con sacarnos de un país en donde siempre había abundancia de alimentos como lo era Egipto. Tú prometiste llevarnos a un territorio con muchos campos y muchas viñas, en donde siempre habría abundancia de alimentos. ¡Pero sólo nos trajiste a morir a un desierto donde no hay nada bueno! ¿Y aun así quieres que te obedezcamos y te sigamos? ¿Crees que estamos ciegos? ¡No queremos verte, ni hablarte!», la murmuración de Coré cobra una advertencia importante porque creo una rebelión realmente grave, pues el pueblo y los príncipes de Israel, lo seguían y si Dios no hubiese intervenido, posiblemente hubiesen matado a Moisés y Aarón, Núm 16:19  Ya Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación. Núm 16:20  Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Núm 16:21  Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento. Y es que  cuando alguien causa un problema de estos en las iglesias, es visto delante de Dios de una manera realmente grave, pues este fue el problema del Querubín rebelde y sus Ángeles que no quisieron sujetarse a sus autoridades, los que causan divisiones en las iglesias, siguen le ejemplo del Querubín y por ello estas cosas son graves a los ojos de Dios, que si Moisés y Aarón no hubiesen intervenido, Dios hubiese desaparecido a todo el pueblo, Núm 16:22  Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación? Todo el gran problema lo había ocasionado un solo hombre, un dirigente, un príncipe de Israel, pero  murmurador que había contaminado, a prácticamente todo el pueblo, pero en especial a los príncipes incitadores Datan, Abiram, los cuales fueron llevados vivo al Seól, juntamente con su líder  Coré, sus familias y todas sus posiciones,  Núm 16:31  Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos. Núm 16:32  Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes. Núm 16:33  Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación. Y también murieron por el fuego de Jehová los doscientos príncipes que se habían revelado igual que ellos, Núm 16:35  También salió fuego de delante de Jehová, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso. A pesar de todo el juicio que Dios había enviado, sobre Coré, Datan, Abiram y los doscientos cincuenta príncipes, la semilla de la inconformidad y la murmuración ya estaba en el corazón de mucho pueblo, pues el día siguiente ya estaban otra vez murmurando, Núm 16:41  El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová. Esta última murmuración va a traer una mortandad severa sobre todo el pueblo que al final fueron miles los que murieron por la inconformidad y la murmuración de un solo hombre,  Núm 16:49  Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré. Es triste ver la calamidad, que puede traer un murmurador con autoridad dentro de las iglesias.

La murmuración es una de los pecados que dañan directamente la comunión en un iglesia y contamina el ambiente sano de reunión, por eso es que este pecado es tan aborrecible para Dios, Pro 6:16  Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: Pro 6:17  Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, Pro 6:18  El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, Pro 6:19  El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos. Seis cosas aborrece Dios, y la séptima es la más detestable de todas estas cosas,  pues la murmuración no solo lleva la mala intención de contaminar y separar, sino en última instancia es el inicio de la rebelión contra el orden de Dios.

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