La murmuración contra la autoridad

publicado en: El Fracaso de Israel, Exhortación | 0

Tema 15

1Co 10:10  Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

 

Es difícil indagar a qué momento especifico se refiere Pablo cuando menciona esta advertencia, pues este pueblo prácticamente murmuraba todos los días y por todo, o sea era como que este pecado se había convertido en algo habitual dentro de sus vidas; pero muy probablemente el apóstol,  se refiera al relato donde se nos habla de la rebelión de Coré, de hecho la rebelión que CORÉ levantó, la hizo atraves de  a Murmuración contra Moisés y aprovechándose del descontento del pueblo de algunos príncipes del pueblo; no se nos olvide que la murmuración es el arma más poderosa de la rebelión.  Núm 16:1  Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, Indudablemente que una rebelión o inclusive una división en una iglesia local,  no comienza de la nada, comienza en el corazón de una persona, generalmente con cierta autoridad, pero con un corazón inconforme que luego contamina a otros atraves de sus palabras, de esto nos advierte la Biblia claramente en Heb 12:15  Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

Coré, no era cualquier hombre, era un príncipe respetado en todo Israel, pero fue dañado con la inconformidad, por el liderazgo de Moisés y Aarón y su daño lo expresó  atraves de la murmuración y esta fue la contaminación que afecto a muchos otros, Núm 16:2  y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. Contaminó el corazón de muchos, atraves de la murmuración que nació en su corazón inconforme, Coré  fue el precursor de la contaminación de rebelión que se gestó en el corazón de aquellos hombres en contra de la autoridad delegada por Dios, Núm 16:3  Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?

Lo más grave para una iglesia local es que aprenda a ver la murmuración como algo normal dentro de la iglesia, muchos hermanos e inclusive pastores, se acostumbran a vivir comiéndose, murmurando unos de otros, pero esto lo que hace es consumir el corazón del murmurador y de los que lo oyen,  Gál 5:15  Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros. La murmuración consume la vida espiritual y fue un pecado que dañó profunda y terriblemente  el caminar de Israel y es seguro que dañará también el caminar y la comunión entre hermanos en nuestras iglesias, si no tenemos cuidado.

Generalmente a este pecado no se le da, la seriedad y la gravedad que conlleva en sí mismo,  mas sin embargo a los ojos de Dios, este pecado es realmente grave, porque en el, se encierran muchos otras aberraciones, como la inconformidad, el menosprecio hacia la autoridad y como instancia más grave lleva a la  “REBELIÓN”.

 

Inclusive cuando María y Aarón, murmuraron contra Moisés, Dios se enojó mucho, tanto que María,  fue castigada severamente con Lepra, Núm 12:1  María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Núm 12:2  Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. Núm 12:3  Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. No sabemos mucho acerca del asunto de que mujer, “Cusita” se está hablando; algunos estudiosos de la Biblia y que es lo más seguro, afirman que se refiere a la misma Séfora, que era la esposa de Moisés y que NO era Israelita y por lo tanto había una mescla del linaje por parte de Moisés, según María y Aarón(o por lo menos esta era la justificación de su murmuración);  pero sea lo que sea, Dios vio terriblemente mal, el hecho que se esté hablando y menospreciando a su siervo Moisés y es que la murmuración Dios lo ve tan grave como un asesinato, Mat 5:22  Pero yo os digo que cualquiera que se enoje (esto nos habla de una molestia sencilla, justificada o injustificada) contra su hermano, será culpable ( o sea condenado) de juicio; y cualquiera que diga Necio (menosprecio), a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo (un insulto), quedará expuesto al infierno de fuego. Por eso es indecoroso para el pueblo que trate de acercarse a Dios, aun sabiendo que murmuran y menosprecian a su prójimo, ya no digamos a sus ministros, es muy posible que nuestros pastores cometan una y otra vez sus errores ministeriales, pero en ningún momento se nos da la facultad al pueblo en murmurar contra ellos, de hecho nadie puede acercarse a Dios si primero no desiste de su maldad,  Mat 5:23  Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, Mat 5:24  deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

 

Aarón Y María murmuraron contra Moisés y Dios se enojó tanto que hirió a Maria que parece que era la precursora de este asunto, con lepra, Núm 12:9  Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue. Núm 12:10  Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa. Así de grave debemos de ver a los murmuradores, pues la lepra era una enfermedad terriblemente contagiosa. De hecho que el apóstol Santiago nos hace una advertencia sobre este asunto, Stg 4:11  Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Stg 4:12  Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? No importa los errores del prójimo no tenemos ninguna licencia, para andar menospreciando a nadie, debemos hablar solo si las circunstancias son necesarias y con los ministros respectivos, para que ellos tomen cartas en el asunto dependiendo del caso, pero nunca debemos contaminar a los demás hermanos de la congregación.

 

En caso de los padres espirituales, lo que se debe hacer si el problema es grave, es buscar ayuda en las autoridades de mayor rango y hablar con ellos, pero mostrando mucho respeto hacia los pastores y dirigentes que Dios ha puesto en cualquier lugar. Incluso si un pastor que fue nuestro padre espiritual en algún momento, cayó del ministerio, nosotros debemos guardar un cierto respeto hacia él, (claro, viendo las cosas tal como son) pero nunca debemos olvidar a la gente que Dios uso para ayudarnos a llegar donde hoy estamos, recordemos que nunca es bueno, maldecir, lo un día bendecimos.

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